¿Cómo saber si le duele a Ana cuando
hablo de Rosamaria?
Romario
hijo de la
cosecha,
Rosamaria
cuñada de
nuestro pacto,
la fruta
dulce
llamando a
las arañas
patas largas
del cuerpo gordo
caminares
fantasmas
invisibles
arañas
mi piel
pasos que
siento y no veo.
El amor de
Romario y Rosamaría se hizo de sudar en lo oculto,
yo negro
como el perro castigado
oculto en
los pajares,
el ron de mi
padre
las cuentas
de la tía
el rosario
de semillas,
perro
armado de
flores
chicotazos
niños viejos
mi palo con
punta
los espera
los espera
con lo agudo endurecido.
Los animales
el salvaje
no cree en
el amor,
mi lomo
marcado
moretón y achurado
no respetó
sus dulces maneras de ojearse
rabia
rabia para
sus ojos
rabia para
el modo en que se miran,
mi palo
puntiagudo quiere acabar con sus fingidos robos de miradas,
a nadie le
importó mi melancolía de moreno feo,
mis palabras
ignorantes no enamoran,
mis pies
pican
corro
corro diez
veces y
Rosamaria no
quiere sentir mi piel,
los días
inolvidables de ellos no huelen a vino como los míos.
Su lluvia
romántica
mi barrio
duro
alegría.
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