lunes, 18 de marzo de 2019


¿Cómo saber si le duele a Ana cuando hablo de Rosamaria?

Romario
hijo de la cosecha,
Rosamaria
cuñada de nuestro pacto,
la fruta dulce
llamando a las arañas
patas largas
            del cuerpo gordo
caminares fantasmas
            invisibles
arañas
mi piel
pasos que siento y no veo.

El amor de Romario y Rosamaría se hizo de sudar en lo oculto,
yo negro como el perro castigado
oculto en los pajares,
el ron de mi padre
las cuentas de la tía
el rosario de semillas,
perro
armado de flores
            chicotazos
            niños viejos
mi palo con punta
los espera
los espera con lo agudo endurecido.

Los animales
el salvaje
no cree en el amor,
mi lomo marcado
            moretón y achurado
no respetó sus dulces maneras de ojearse
rabia
rabia para sus ojos
rabia para el modo en que se miran,
mi palo puntiagudo quiere acabar con sus fingidos robos de miradas,
a nadie le importó mi melancolía de moreno feo,
mis palabras ignorantes no enamoran,
mis pies pican
corro
corro diez veces y
Rosamaria no quiere sentir mi piel,
los días inolvidables de ellos no huelen a vino como los míos.

Su lluvia romántica
mi barrio duro
alegría.

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