miércoles, 4 de diciembre de 2019


Poeta de mar.
Hubo una tarde que me hice poeta,
las arenas de la playa enrojecieron
la piel se me pegó más a la carne amarga,
el sol me puso tirante las palabras
                                                     me quité la polera,
agarre fuerza con el levante otoñal,
me hice poeta sumergiendo mi pelo crespo en el mar,
fuerte tomé la cadera de una perversa bifurcada,
la sal me manchó de blanco la piel antigua que llevaba puesta,
las calles se me hicieron más estrechas y los cerros más altos,
me llevé conmigo esos toques de guitarra
esa que tu sabes
la que me hace quererte como a mi me gusta,
                                                  hembra gitana, cadenas rompíó,
a punta de cuadernos
agarré el camino de la montaña al mar,
quebrar mi voz cuando el frío deje de venir una y otra vez,
me tome el mar entero,
enfermé de poeta una tarde en que no estabas,
encima mío vino todo,
una avalancha de tos
una suspensión embarazada de deseo,
ya no pude más, lagrimas de desamor,
me volví más hombre y más poeta una vez en que no estabas,
                                              me quise alejar
                                             al bosque de tus piernas quise quemar,
me hice poeta de mar
me hice poeta de enamorado
me hice poeta en tu ausencia.


viernes, 5 de julio de 2019

3 y 4 álamos.


3 y 4 álamos.

Crucé la primera reja
                                 un hombre armado
caminé por un sendero de cemento
                                 todo mojado, oscuro
me abrieron la segunda reja
                                 ví a lo lejos al primero de los tiguere tristes
me guiaron por el patio y me miraron
                                 atentos, extrañados
el tercero me insultó
                                violento, arrojado
yo no lo miré
                                me levantó la cara añiñado
casa paso que dí
                               descendiendo
atrevió mi miedo
                               insuspenso, asustado
la muejr que me escoltaba
                               vieja y cierta
cojeaba y me hablaba de amor
                               "Ese mató a un carabinero pero lo quiero",
todos de buzo, todos zapatilla
                               ojos turbios, ojos niño
achinado el 10° no me mirá
                               asaltos de la mirada
pasó hasta tocar la reja
                              devolvió, encerró
pedí
           salir a tirones
                           reja y tropezones.

miércoles, 3 de abril de 2019


Aclarada.

Preparé los diarios
mezclé,
confundí mis cartas sin mandar con los mapas
mapas rayados y cartas con letra cuidada,
envolví mis frutas, queso y pan
el vino con corcho sellado con cera,
morral
morral
dejé atrás la plaza de mi pueblo
el viento de cuero
látigo generoso rompiendo mis costuras,
pero ya me fui de mi caserío.

Cuando llegué a la puerta de tu casa tenías las uñas rotas
pasado a cerro como  venía
tú tan de mar, tan mediterránea en ese pacífico ancho
ancha el pecho
me miraste y sabías que había comido arañas y pasado días mojado,
te mostré los mapas y las cartas,
abriste una y me hablaste de él.

Abrir de canal un pollo,
comerme la carne tibia
la víscera que entra en mi víscera
me lavé en una fuente y de puro frío me sentí vivo,
dije que bailaras
que bailaras bailaora para mi
y toqué el cajón,
ni una sola vez me miraste y al final de tu danza sudabas de oro,
bebí de tu oreja
te abriste de piernas y te tocaste menstruada
marca
marca
marca de Caín en mi frente,
mi pelo estaba tieso y te paraste
te entraste para la casa y me dejaste solo en el patio,
con la frente signada
con tu ausencia aclarada.




lunes, 18 de marzo de 2019


Gallinaria.

Me sentaré vestido de puerto
tomaré de marinero,
                                               ni café ni hallulla,
esperaré con mirada negra
pondré mis zapatos de profesor a secar
tus pelos nortinos
                                               pa tirar y machetear
ese vestido Copiapó
lluvia celeste que mancha,
es por eso
                                               huevo y cría deforme, decepción
que te voy a esperar
con olor a puerto
mientras los soles de tu letanía
con gorro calado y abrigo lanar
deseando que ese otro lado del mar,
china escapada,
sean miedo y piel rajada.

Mis uñas negras
lejas de tus pupilas
y juro
juro
jura,
traté de ser marinero
pero tu zorra
pero el puerto
pero la gravilla que como
lo que me dicen tus dientes,
marcas con ceniza ardiendo mi piel,
te elijo por desesperada
amarrada en el patio
bajo la lluvia
descalza embarrada,
con el olor de mi carne quemada
y es que voy agarrar
tus carnes y tus libros
y tus libros
y los voy a romper y mojar
y romper y mojar
tomando mi abrigo
salitre de mar.


Virgen del quebranto.

Vergüenza siento
Vergüenza me traigo
Es que ni siquiera beber puedo sin pensar en ti y en nuestro amor.

Frustrado
                Malogrado
                               Enojado
                                               Malquerido
                                                               Triste.

Protégeme la boca virgen del quebranto
Ella maldita
Maldita me persigue,
Me persigue con su canto.


Separata

Me rompe el corazón
el ventrolo
la amiscula
se mancha la telita separadora

                                                                                                              el poeta oscila entre lo íntimo y épico
lata y dolor
lata y dolor
tal como el aluminio
una separata llena de intensidad.


Penitencias.

Penitencia profunda proferida previa al problema permanente por primos políticos promiscuos.

Priscila pretendía prender penachos, pegarles pelos, pero persistentes los pulmones pararon precisos parte por parte las partículas principales del aire.

¿Por qué permitir peleadores pintados en prisiones y penitenciarias?
¿Las primaveras son penas?
¿Los pirómanos pierden la piel por pensar?
No
no
no
pifias y huracanes
pretenden peligros que ni tu ni yo sabemos.


No.

Me golpearon dos veces en el rostro,
Disfrute de un cuerpo y limpié mi sangre
No tuve vergüenza y terminé borracho
Sufrí un rato y me reí menos veces
Me desarmé 10 veces
Desperté más solo que ayer
Desnudo y sucio
Como olvidar esas caderas y ese acento
Mis esperanzas se fugaron a Brasil
Tus sueños de Tijuana
Una maravilla en tu pelo
A la mierda todos
No me quisiste y ese dia me deje de querer
no hay viaje
no hay camino
no
no no
no no no


NETTER


Pulmones. Tanax para los palomos.

Amanecer dentro de una bolsa.
Divertirse atemorizado, atemorizando.
Los poetas son grandes envenenadores de palomas,
hacen fuego con montañas de huesos huecos,
desprecios y plumas sucias.
Quiero amanecer y que el humo me rodee,
respirar en el piso
el olor a tierra y cera,
el olor a polvo y parafina.
No soy tren
no soy un delirio,
ceniza de carbón en mi aliento,
cenizas voladoras en mis pulmones.


Rombo poplíteo.

Fuiste un golpe certero,
rayo azul, caballo desbocado
las yeguas heridas me dibujaron en sal y yo me deforme,
desaparecí
me filtre de humedad.
Fuiste certero y yo me desprendí,
me rompí,
se me rajó el músculo,
me desarme en fibras y sangre.


Maté.

Mala mujer
Tus ojos y vestidos
Me tienen desesperado
No paro de tomar por una hembra embrujada
Ella me dijo que los azotes de mi piel son nuestros tatuajes
A tres hombres maté por sus ojos y vestidos
A tres hombres y mi media vida.


Los anillos.

Tengo un poco de preocupación por los niños,
Han empezado a quemar en sus jaulas a los pájaros del patio,
El otro día los descubrí afeitándose las cejas al cero,
La niña se levanta el vestido por nada y el niño no le habla a nadie que no sea la silla del patio.

He pensado en ahogarlos en la tina pero mi mujer los quiere como se quiere a un anillo,
Guardados y los casa para que los vean las vecinas una vez al mes.


Guerras fratricidas, guerras contra el mar.

La nao oscilaba divertida entre las olas,
divertida sin susto rompía la tela azul del océano,
la capitana firme salaba su rostro en el viento,
sólo era,
la monotonía del agua deshidratante,
el mar,
                el mar
la océano brillante,
con demasiado sol, con demasiado brillo.

Mar,
silencioso mar,
las gaviotas nos habían abandonado hacía días,
la tierra era promesa dulce y tan llena de agua,
tan lejos de la sal.

La tierra de los españoles ya estaba olvidada,
nosotros queríamos ir más lejos
lejos donde hace más calor,
lejos donde los niños no crecen si no que mueren,
la guerra nos enseñaría,
la guerra y el mar nos harían sabios,
pero nada de eso pasaba.

Mar,
profundo mar.
Viajábamos livianos,
el viento empujaba rabioso durante la noche
era un aliento tibio y hediondo en el día,
la calma del ecuador,
la muerte de los rayos y la sal
la miserable sal.

Mi piel morena no aguantaba más grietas,
los días se hacían infinitos y la capitana estaba demasiado enferma
su pecho parecía menos confiado,
la mirada vidriosa
esperando la oportunidad de saltar,
de dejarse llevar por la corriente,
saltar soltando los músculos y beber el agua,
beber el mar como él bebía de nosotros
y muchos dieron vueltas sin un guardabajo,
siempre de día,
nunca de noche,
quemando nuestras retinas en el sol.

Habíamos emprendido la guerra,
éramos la avanzada,
cáscara de nuez,
maderito flotando,
peleábamos la guerra fraticida con el mar,
nos mataba la indiferencia de este océano homicida.


El hermano de Polifemo.

Extraño el mar y él no me recuerda,
hay una sed que me acosa,
un espesor de mi saliva,
una incomodidad aceitosa y sólo el mar me puede ayudar,
la sequedad fresca de la sal en mi piel,
el olor cansado de las gaviotas,
necesito del azul sagrado,
encerrado en un calabozo el hijo del mar desfallece,
extraña lujurioso lo único que lo puede calmar,
castigado de por vida la sed lo embarga, lo acosa,
y solo resta,
solo consuela,
una pequeña vista,
una mirada fija por la ventana al rectángulo azul y espuma,
penitente el polvo regresa una y otra vez a su garganta
y no se perdona a sí mismo el crimen cometido,
raíz de exilio,
motivo de la derrota de su espíritu,
y se lamenta tosiendo,
con los ojos irritados y el pelo duro,
lamenta su suerte,
recuerda a sus profesores,
sus enseñanzas tan firmes,
y es que siempre fue advertido,
la más mínima transgresión será castigada con la más severa de las penas,
el exilio más cruel,
el exilio que programadamente le va quitando su ser,
va haciendo más extraño a su cuerpo el océano que añora,
y sus ojos irritados,
y su garganta seca lo torturan,
el rectángulo azul lo vigila tal como él lo vigila,
y el hijo de Poseidón,
el hijo del azul espuma no puede más que sufrir,
no puede más que extrañar,
porque el aroma sucio y retorcido,
lo mantiene con vida,
lo alimenta de manera cruel negándole el descanso,
manteniéndolo despierto,
sosteniendo el deseo y castigo en una sola cosa,
sosteniendo el deseo y el castigo en una sola cosa,
como eterno calvario,
como roca de otros tiempos esperando a ser alcanzada por las olas para volver a florecer.


Cohen.

Todo el mundo sabe que el barco se hunde,
todo el mundo sabe que el capitán nos mintió,
todo el mundo sabe que fuiste infiel,
todo el mundo sabe que los partisanos mueren de frío,
todo el mundo sabe que cambié mil veces de nombre,
todo el mundo sabe que tenían las manos de barro,
todo el mundo sabe que mi mujer y mis hijos murieron,
todo el mundo sabe que el viento sopla más fuerte en el mar,
todo el mundo sabe que el agua de nuestra balsa está salada,
todo el mundo sabe que está salada de crías de tiburón,
todo el mundo sabe de los anzuelos oxidados,
todo el mundo sabe que fuimos tristes soldados,
todo el mundo sabe de la traición,
todo el mundo sabe que el capitán nos dejó
                                                                               solos
                                                                                              y helados
                                                                                                              ebrios,
todo el mundo sabe de las olas,
montañas de nieve
espuma asesina.



Aversillas.

una maquina maravillosa
un artefacto delicado
un lanzador de pájaros de arcilla
una voladura de barro
un aleteo artificial
un chorrón de agua cristal
un deshizo
una barrada llena de grumos
                            posas de materia.
la feria de los asombros
pomaires de golondrina
piletitas que disparán
la muchisma de formas volantes
                            volant que no deben volat
carns que no carns
ablanditas
volines alitos
lo cerezo rosines
erezos esos rosines fonderos
ruises viniendo del elasticón
suciando suciando de aguar
pisosos de vinilit que se lavarin
                   que se lavarin
nervudeses diminitas
filus de barrón
                   sin olorones
aversillas volantinas
detruindidas
disoluidas,
falabreras barrizas
nimisas fistereras del volet barrón
disminidas le volans
materr desocada
soluidas
arrojadenas sin detener
golondretas
pajarenas volublen voland, volat.



Aurora se acostó con otro (mi polola que no sabía que era mi polola pero sabía que estábamos juntos, comprometidos y exclusivos).

Yo tenía una novia que se fue de viaje cuatro días y decidió acostarse con otro. Vivíamos los días como los viven los enamorados. Desayunos con café expreso, fruta y besos dulces que siempre terminaban con ella subida encima moviendo las caderas. Echar mi cara hacia adelante para buscar su boca y recitar poemas entre besos rabiosos. Ella se fue cuatro días y lo miró como me miraba a mí. Su amor caprichoso me valió como el oro en tiempos de arrojo y decisión. Cuando fui más osado elegí no cuidarme de los escarceos soleados de sus palabras. Ella no mintió ni me robó, solo como una transparente traidora se acostó con otro. Un querer de forajida, rumbo manchado, perdida. Su tez de morena, mala mala mala, no se me sale del pecho cuando la recuerdo diciendo vestida de liviana tristeza “es que no estabas ahí, lo quise hacer y es que así soy”. Yo tenía esa novia aquella que besó, mojó y rozó al otro. Me tiene todo malogrado, cojo del corazón y el espíritu roto de tanto pensar. Y es que si tuviera la suerte de volver a tomarla de la cintura, con mi boca bien pegada a su cara, le volvería a decir: No puedo beber ni saltar a esos fosos tan profundos porque te llevaste mi voluntad de morir. No puedo mirarme en el espejo porque se me notan los surcos gruesos que dejaron tu presencia y aroma. Flores de azahar, menta y los vinos delgados son puñales griegos de esa roca volcánica que enterraste en mi pecho. Te odio porque eres reflejo antiguo que se renueva en tu malquerer. Te amo porque traes contigo el torrente irrefrenable de los glaciares cordilleranos, inevitable y definitivo.


¿Cómo saber si le duele a Ana cuando hablo de Rosamaria?

Romario
hijo de la cosecha,
Rosamaria
cuñada de nuestro pacto,
la fruta dulce
llamando a las arañas
patas largas
            del cuerpo gordo
caminares fantasmas
            invisibles
arañas
mi piel
pasos que siento y no veo.

El amor de Romario y Rosamaría se hizo de sudar en lo oculto,
yo negro como el perro castigado
oculto en los pajares,
el ron de mi padre
las cuentas de la tía
el rosario de semillas,
perro
armado de flores
            chicotazos
            niños viejos
mi palo con punta
los espera
los espera con lo agudo endurecido.

Los animales
el salvaje
no cree en el amor,
mi lomo marcado
            moretón y achurado
no respetó sus dulces maneras de ojearse
rabia
rabia para sus ojos
rabia para el modo en que se miran,
mi palo puntiagudo quiere acabar con sus fingidos robos de miradas,
a nadie le importó mi melancolía de moreno feo,
mis palabras ignorantes no enamoran,
mis pies pican
corro
corro diez veces y
Rosamaria no quiere sentir mi piel,
los días inolvidables de ellos no huelen a vino como los míos.

Su lluvia romántica
mi barrio duro
alegría.


Elisa.

Agotados de mirar al infinito
se levantó del piso entierrado,
el vino sabía a cenizas y las cenizas ya no sabían de fiesta.

¿Qué te pasó Elisa que tienes los ojos partidos?
¿Cuándo violaron tanta memoria?
Nos dio pena tanta luz, tanta ramada secreta
y pasaron los días sin que nos diéramos cuenta,
pasaron los días y nadie te vio,
                            Acurrucadasuciamojadayebriadesabores
tan sola en el piso comiendo lo que caía de las mesas,
con el sexo roto y la lengua seca,
                            seca seca siempre tan seca,
y todos fuimos tan desiertos para ti.

Y nos creíamos dioses,
llenos de falsos oros chorreábamos,
desbordábamos.
Hinchados dejábamos que los bichos nos mordieran,
rojos en ronchas sudábamos
siempre tan calurosos no deteníamos la vista,
dispuestos a explotar,
y tú,
tú Elisa entre las patas de la mesa,
atenta a un descuido,
cual perra herida
con ojos de parturienta,
pidiendo y quitando
con los pelos erizados, asustada
eras súbdita y empleada,
china y puta de la fiesta,
pero no nos servías, no nos mirabas
y nosotros te bramábamos
pero tu te escondías y nos quitabas tus ojos,
saltabas caliente al gritar tu nombre,
eras suave de pellejos y huesos
gris de la piel,
con la saliva amarilla te queríamos transpirar,
y es que Elisa
                   oh pobre Elisa
te amábamos de una manera desesperada,
como aman los dioses
llenos de rabia y desprecio,
viles y violentos sabíamos que nunca te podrías ir,
y fuiste nuestra,
nuestra hasta el asco
nuestra hasta el sabor de las cenizas
nuestra, hermosa Elisa, hasta que la carne se puso amarga,
nuestra hasta que el polvo entraba en los ojos,
nuestra hasta que no quedo nada bello en ti.

Fuimos los dioses,
                   Sagrados y terribles,
herederos del olor
tu olor a sexo roto y vino con tierra,
fuimos los dioses,
                   Sagrados y temibles,
los destructores del mundo,
asesinos implacables por ti Elisa,
la menos cruel de nosotros,
la con más veneno en las venas,
y fuimos dioses,
                   Sagrados e imposibles,
los que te invitamos a la vida, tan disputada Elisa,
fueron nuestros golpes,
                   rítmicos
los que rompieron tus dientes,
fueron los avances arrolladores de nuestros estómagos ,
                            acompasados
los que rajaron tus manos,
fue el vaivén de nuestros cabellos,
                                      descoordinados
los que te desarmaron trágica Elisa.